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Ensayo del mundo en el Oído

  • Foto del escritor: lizmiav
    lizmiav
  • 12 sept 2023
  • 10 Min. de lectura

Actualizado: 16 oct 2023



En la actualidad, el ser humano se encuentra en un momento histórico llamado hipermodernidad, cuyas características se centran, según el filósofo francés Lipovesky, principalmente en el hiperindividualismo, el hiperconsumismo y el hipercapitalismo. Este último, visto como la hegemonía del sector financiero a nivel global, incluso por encima del Estado y del sector industrial; la predominancia de los resultados de la bolsa y la remuneración inmediata.

Por su parte, el primer concepto refiere a la segregación del individuo fuera de los círculos colectivos que antes tenían mayor relevancia como lo es la familia, lo que podría llevar a la desorientación de los sujetos. Finalmente, el segundo concepto trata el consumismo desmesurado de productos del mercado, fomentado por la generación de la necesidad de estar actualizado, así como la accesibilidad inmediata a dichos productos.

Aunado a lo mencionado anteriormente, la 4ta revolución industrial, precedida por la revolución digital, ha transformado por completo la forma de vida de la humanidad mediante la implementación de nuevas tecnologías (redes sociales, movilidad, internet de las Cosas, Inteligencia Artificial, entre otras). Sin embargo, la accesibilidad a estas tecnologías en un sistema económico como el descrito anteriormente, ha conllevado a la deshumanización de la sociedad.

Entendiendo la humanización como la capacidad de consciencia ética y moral que desarrolla el ser humano en cuanto a habilidades de solidaridad, empatía, racionalidad, afectividad y la fomentación de relaciones sociales, como hemos visto, en la actualidad el sentido de vinculación se ha ido perdiendo. La idea de individualidad ha conllevado al rompimiento de los núcleos sociales, lo que resulta contraproducente considerando que la base de supervivencia del ser humano es la sociedad.

Ante esta problemática, se pretende visualizar a la música como una alternativa de humanización, derivado de que ha sido una actividad artística de carácter social que ha acompañado al hombre y la mujer desde sus propios inicios, y ha servido como forma de comunicación, expresión y representación de diversos grupos culturales y sociales a través distintos acontecimientos históricos, y tiene la capacidad de reinventarse a través de los cambios sociopolíticos. Esto bajo el supuesto de que la reintegración y la fomentación de sensibilización podría mejorar la calidad de vida de los seres humanos.

De acuerdo con Ramón Andrés, en su libro El mundo en el oído; en nacimiento de la música en la cultura, el ser humano, al vivir en sociedad y sobrevivir en torno a este tipo de organización, ha tenido la necesidad de entender su entorno y comunicarse con sus congéneres, para lo que tuvo que hacer uso del sentido que posibilitara la recepción de información del medio que lo rodeaba, y que le permitiera de alguna forma imitarlo. Este sentido fue el oído. De igual forma, tuvo que idear una forma de transmisión de sus ideas; el lenguaje.

Siguiendo a este autor, por medio de la asimilación e imitación del entorno, el ser humano fue capaz de emitir sonidos similares y buscar la generación de herramientas que facilitaran esta tarea. Cabe destacar, que este tipo de procesamiento de la información conlleva el desarrollo de inteligencia, que deriva en la generación de conocimiento, al desarrollarse a partir de la asimilación de lo detectado por el oído, que requiere atención para escuchar. Esta comprensión es fomentada por la sensación auditiva, que a su vez recurre al conocimiento y la memoria, y es incluso capaz de profetizar el devenir.

Asimismo, desde el hombre Neanderthal, se muestran rasgos de humanización derivado del desarrollo de la sepultura, es decir, una conciencia sobre el devenir y rasgos de empatía. El intento de organización y reproducción con sentido de diversos sonidos como medio de expresión genera la música, posibilitando la exploración de un campo que no se puede enunciar por la palabra ni visualizar por la vista.

El misterioso medio de transmisión del sonido (ondas transmitidas a través del aire), la búsqueda de intervalos y armonía en las composiciones musicales y la armonía que rige el cosmos le dieron al sonido y a la música un carácter metafísico, lo que propició que fueran utilizados para ritos religiosos, y diversas culturas intentaron explicar su naturaleza a través de mitos, implementando el uso de sustancias alucinógenas, lo que genera un ambiente de ultramundo. No en vano los griegos destinaron diversas deidades relacionados con lo musical, como es el caso de Apolo, Atenea, Marsias, Cadmo, Lino, Orfeo, Pan, Hermes, las musas, etc.

Por su parte, el ritmo fue concebido entre diversas culturas como el latido terrestre, símbolo de fecundidad y generó una amplia relación con el baile derivado del nexo existente entre el cuerpo y la mente, lo que deriva en impulsos corporales gestuales que se pueden traducir como danza; una conexión entre lo tangible y lo invisible. Asimismo, el ritmo incita a la colectividad, y el fenómeno acústico busca la exteriorización del mundo físico. El movimiento fue otro elemento importante como conformador de la vida, lo que brindó mayor importancia del escucha, derivado de la naturaleza cíclica y vibrante del sonido, así como la consideración de que alma genera movimiento, acción y pensamiento.

El alma fue asimilada como la parte que los dioses le brindaron a su creación, el ser humano, en muchas concepciones, por medio de un soplo; algo similar a lo que ocurre cuando un músico toca su instrumento. Esto aunado a la capacidad expresiva y transmisiva de la música propició su rápida expansión y que fuera concebida como una expresión del espíritu, principalmente en torno a la voz. El canto fue concebido como la forma de expresión de las emociones y del espíritu, considerando también la importancia que el control de la respiración tiene en las personas. También, el autor menciona que el origen de varias lenguas fue mediante la palabra cantada. Asimismo, la relación del dominio de la voz y la respiración provocó que en algunas culturas fuera asimilada como parte del autoconocimiento.

En Mesopotamia, donde civilizaciones como Babilonia y Asiria mostraron importantes avances en materia de gastronomía, anatomía, botánica, arquitectura, astronomía, matemática, escritura, etc., a los músicos y cantores se les adjudicó la capacidad de hacer audible lo etéreo, así como de modificar el estado anímico de hombres y dioses. Su presencia en ceremonias religiosas llamadas garza, le dio una fuerte autoridad espiritual principalmente al cantor, por encima de los músicos. Asimismo, es relevante la presencia de los músicos en evento señoriales y la posterior influencia de la música siria en Grecia y en los cantos gregorianos.

En Israel, entre los judíos, la música fungió como un elemento esencial que fortaleció su cultura y su forma de ver el mundo. En un contexto de indefinición entre lo pagano lo sagrado, y mientras en el pueblo hebreo la salud era considerada símbolo de virtud, la música resultó benéfica para estos fines derivado de su incidencia en el estado anímico. Cabe mencionar, que David fue uno de los principales impulsores de la música tras la construcción del primer templo de Jerusalén y la gran cantidad de músicos utilizados en las ceremonias del mismo. Los salmos, representan la cosmovisión litúrgica de estos pueblos, así como el significado del uso de instrumentos como la trompeta, las arpas y las liras, lo que se vio enriquecido durante el mandato de Salomón, quien permitía la influencia de los pueblos vecinos.

Pese a la división del territorial tras la muerte de Salomón, Ciro el persa permitió la reconstrucción del ya destruido templo, y reivindicó a los músicos en su labor. Sin embargo, el desprestigio posterior que viene con el cristianismo de las formas musicales derivó en la generación de vocalizaciones libres de las lecturas sagradas llamadas salmodias consistentes en la técnica de cantilación, que favorecían a la memorización de dichos textos. La música quedó relegada a ceremonias de sinagoga.

Cabe destacar la gran influencia que tuvo Egipto en muchas civilizaciones, incluso es factible que Moisés aprendiera música de los egipcios, así como es evidente su influencia sobre los griegos. Herodoto atribuyó a los egipcios los primeros festejos, como era el que se celebrara en honor a Bastet, en los que se utilizaba la música, vino y comida para apaciguarla. Asimismo, se les atribuye la fundación de los cantos fúnebres y la importancia de la música era similar al de otras disciplinas como la matemática o aritmética, pero con alcances divinos, enfatizados por los efectos del canto de vocales destacadas como Tinetniut y Enhai, que le atribuían a la música la capacidad de restablecer el ánimo, de confortar y elevar, por lo que instrumentos musicales considerados brillantes o potentes eran desdeñados. Por su parte, se implementaba el uso de instrumentos con sonidos dulces como las flautas o el arpa (que en muchas ocasiones era tocada por ciegos, a quienes se les atribuía el don de la videncia) por considerarse más cercanos a la espiritualidad, principalmente al canto.

Por otro lado, en Grecia, se consideraba que la palabra música provenía de mundis cantus, es decir, el canto del mundo, y “Mousikées, precisamente, el arte de las Musas, la técnica combinatoria de los sonidos que permite construir un espacio acorde con las necesidades espirituales y corporales del hombre” (p.284). De tal forma, la sociedad griega adoptó la mousiké como medio de educación y aprendizaje. De igual manera, la idealización y aspiración a la innovación se vio reflejada en la producción de instrumentos y en la expansión de la teoría de armonía, ritmo y melodía. Sin embargo, surgió una rama de filósofos como Platón, Aristófanes y Ferécratos, que consideraron a la música como enseñanza moral y que debía ser abordada como una ley y una norma que no admitía extravagancias, priorizando la virtud, moderación, nitidez y proporción. Cabe destacar, que la música no siempre tuvo esta utilidad solemne; los juglares en la Edad Media hicieron uso de la música dentro de sus espectáculos junto con la danza y las acrobacias, de igual manera, en pueblos de Mesopotamia fue utilizada como medio de entretenimiento, diversión y disfrute; por su parte, se gestaron las canciones de trabajo durante las jornadas laborales que incluso buscaban promover la buena cosecha.

Por otra parte, se adoró a dioses como Orfeo; personaje mítico cuya representación aludía a sus habilidades con la lira, y a quien se le atribuyó la cualidad de ser el dios dual, promovedor de ascetismo, la armonía universal y la liberación del alma más allá de los límites corporales, facultades que fueron atribuidas posteriormente por el cristianismo a Cristo. De igual manera, Pitágoras genera la “armonía de las esferas” que considera el origen celestial y equilibrado de la música, en cuyo carácter se reflejaba incluso el estado de una sociedad.

Los pitagóricos percibieron que en el universo, sus componentes celestes sin excepción guardaban una armonía, cuya función es también concertar opuestos y al alma. A la extensión y simetría del cuerpo humano se le adjudicó la propiedad de ser medida de referencia de la armonía del universo, y, posteriormente, su perfección dependía de la simetría de la relación numérica del sonido y el pensamiento, así como en un futuro se enfatizaba que solventaba las deficiencias del lenguaje oral para filósofos como Herder y Tieck. Esta relación entre número y armonía dio lugar a la concepción de “proporción áurea”, que fue utilizada también para composiciones musicales. Posteriormente, esta visión sería revolucionada por Kant, quien le atribuye una naturaleza de carácter mental así como por Ernst Bloch, quien consideró que la teoría de la armonía de las esferas fue una vínculo entre las concepciones de la música aritmética y la que enfatiza sus rasgos pasionales; la poesía y el número.

Los sofistas enfatizaron sus cualidades de pensamiento, más que las de la práctica. Entre los filósofos griegos, la música representó el lenguaje de entendimiento y dominación de la naturaleza, así como un generador de simetría y armonía y, al igual que la filosofía, fungía como un acompasador de la acción humana, pero, a diferencia de ésta, lo hacía mediante la seducción persuasiva. Asimismo, se relacionaba la labor de los poetas y los músicos, tal fue el caso de la poetisa de Lesbos, Safo, a quien se le considera con grandes capacidades como cantante e instrumentista. El autor hace una similitud del lenguaje como una idea expresada en ese instrumento musical y destaca su papel en la oratoria derivado de sus características ritmo, metro y melodía; la música y la palabra son artes comunicativas

Las diversas utilidades que manifestó la voz como son apuntar, convocar, persuadir, definir, etc. propiciaron incluso la creación de espacios para su manifestación en cuanto a su uso principalmente con fines políticos en la civilización griega, así como estudios enfocados en la acústica que ayudaran a la propagación del sonido, aunque dichos beneficios sólo dieron voz a una porción de la sociedad, de acuerdo a los intereses de la élite. Asimismo, filósofos como Crisipo distinguieron que el alma está compuesta por 8 partes; los cinco sentidos, las razones seminales y la voz. Cabe destacar que el oído es capaz de percibir ondas invisibles, lo que le da a la música el acceso a un mundo oculto, aparte de que se le atribuyó un carácter nocturno que, según Plutareo, es derivado de la libre propagación de las ondas derivado de la quietud de ésta.

La simbología del árbol también fue relacionada en muchas culturas con el cosmos y el conocimiento, lo que puede relacionarse con el carácter cósmico que se le ha dado a los instrumentos, que el autor definió como pequeñas arquitecturas del sonido. Cabe destacar la importancia de los mismos y el reflejo de la estética de su estructura dentro de la historia de la humanidad, así como las distintas significaciones que se les han dado a través del tiempo.

Sin embargo, el cristianismo durante la Edad Media, con personajes como San Juan Crisóstomo, Ambrosio y Lactancio, desaprobaron estas prácticas, probablemente percibiendo la importancia que tenían todas estas manifestaciones musicales en cuanto a identidad y fuerza simbólica. Erigiéndose como símbolo de vanidad, opulencia, tentación, etc., excluyeron estas expresiones mediante la difamación y la condena, así como al desprestigio y la apropiación de la música por parte de la élite. La trompeta fue relacionada con episodios apocalípticos y el redoble del tambor se consideró diabólico, incluso las demás manifestaciones artísticas como la pintura, mostraban estas significaciones entre sus obras.

Durante el S.VIII A.C. los poemas estaban destinados a su canto, así como los cantores solicitaban escribas para que transcribieran sus versos y los músicos acompañaban la voz con una base melódica. Teóricos como Johann Mattheson buscaron darle una concepción más razonable a la música, y por su parte, filósofos como Immanuel Kant, Antonio Eximeno y Giam Battista Vico le atribuyeron su origen humano y un carácter evolutivo del lenguaje, derivado de su expresividad emocional, lo que fue compartido y defendido posteriormente por Jean Jacques Rousseau, Condillac y Herbert Spencer. Podemos destacar también a otros autores como Johann Gottfried Herder y Wilhelm Heinrich Wackenroder que atribuyeron a la música, la armonía y la voz un carácter metafísico; concepciones relacionadas con el alma como fueron las de Friedrich von Schlegel; incluso las del evolucionista Charles Darwin quien, fiel a su disciplina, le atribuyó carácter de ornamentación del lenguaje proveniente de la imitación de los pájaros; finalmente, Friedrich Carl Stumpf (pionero de la etnomusicología), George Steiner y Emanuele Severino han consideraron el grito, que sería la superación de la fuerza corporal. como la base de este arte.

Tras el análisis anterior, es innegable la relación que históricamente han tenido las diversas manifestaciones musicales dentro de la vida del ser humano a través de distintas culturas, fungiendo no sólo como reconfortante espiritual, sino como forma de expresión y comunicación entre congéneres y naturaleza. Ha fungido como medio de entendimiento, identidad, humanización, persuasión, conexión e incluso se le han atribuido capacidades de carácter metafísicas como una forma de lenguaje que ha superado incluso las capacidades del oral. En el mundo actual, permeado como se menciono al inicio por el individualismo y el consumismo, la música no ha perdido estos atributos, sino por el contrario, ha logrado irse adaptando, adoptando incluso resistiendo las nuevas tecnologías e ideologías, permitiendo la conservación de valores e identidad de distintos grupos sociales.



Bibliografía

¿Qué es la Cuarta Revolución Industrial? (s. f.). Salesforce. https://www.salesforce.com/mx/blog/2018/4/Que-es-la-Cuarta-Revolucion-Industrial.html

Imaginario, A. (2019). Significado de Humanización. Significados. https://www.significados.com/humanizacion/

Londoño, L. G. (2020, 18 noviembre). Hipermodernidad, el presente que gobierna. UPB. https://www.upb.edu.co/es/noticias/hipermodernidad-el-presente-que-nos-gobierna

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